EL POLIETILENO: DESCUBRIMIENTO E HISTORIA

El polietileno fue sintetizado accidentalmente en 1898, cuando el químico alemán Hans von Pechmann calentaba diazometano.
Sus colegas Eugen Bamberger y Friedrich Tschirner analizaron la sustancia blanca similar a la cera que había quedado sobre las paredes del recipiente y descubrieron que contenía largas cadenas de -CH2-. Decidieron llamar esta sustancia "polimetileno".

La primera síntesis industrial fue descubierta (también accidentalmente) por Eric Fawcett y Reginald Gibson en ICI Chemicals en 1933.
El polietileno se había formado aplicando una presión de varios cientos de atmósferas sobre un recipiente que contenía etileno y benzaldehído. También esta vez, observaron un material similar a la cera sobre las paredes del recipiente.

Sin embargo, la reacción había sido desencadenada por rastros de oxígeno contenidos en el recipiente, y no fue posible replicarla con éxito hasta 1935, cuando otro químico ICI, Michael Perrin, desarrolló una síntesis industrial reproducible para la síntesis de polietileno de baja densidad (LDPE).





La primera tonelada de material demostró cualidades de aislamiento eléctrico inigualables, y en agosto de 1939 comenzó la producción industrial, que fue íntegramente absorbida por las necesidades bélicas (especialmente las técnicas vinculadas al radar).

Terminada la guerra, el polietileno corría el riesgo de desaparecer de la cartera de productos ICI, pero los resultados de las investigaciones sobre posibles nuevas aplicaciones demostraron que era un material mucho más versátil de lo que se creía.

El logro siguiente fue el desarrollo de numerosos tipos de catalizadores que permitieron la síntesis del etileno a temperaturas y presiones más blandas.
El primer catalizador tuvo como base el bióxido de cromo. Fue descubierto en 1951 por Robert Banks y John Hogan en Phillips Petroleum.

En 1953, el químico alemán Karl Ziegler desarrolló un sistema catalítico basado en halogenuros de titanio y compuestos orgánicos del aluminio que trabajaban en condiciones aún más blandas que los catalizadores Phillips. De todos modos, éstos últimos eran menos costosos y más fácilmente manejables. Ambos sistemas se siguieron utilizando en la síntesis industrial para la producción de HDPE.





La catálisis de tipo Phillips inicialmente tuvo problemas con la síntesis de HDPE de calidad uniforme, y sus almacenes se llenaron de producto no conforme. Se evitó el colapso financiero en 1957, cuando un juguete que consistía en un tubo circular de polietileno de color, el "hula hoop", se difundió ampliamente en Estados Unidos.

Un tercer sistema catalítico, basado en metalocenos, fue descubierto en Alemania en 1976 por Walter Kaminsky y Hansjörg Sinn.
La catálisis de metalocenos y la catálisis Ziegler demostraron una excelente flexibilidad en la síntesis de mezclas de eteno y alfa olefinas, sentando las bases de la amplia gama de polietilenos existentes.

Algunas resinas, como la fibra Dyneema, empezaron a reemplazar materiales como el Kevlar en aplicaciones que requerían excelentes propiedades mecánicas de resistencia a la tracción.


Las materias primas empleadas por OTM en la fabricación de sus productos son esencialmente:

LDPE
Polietileno de baja densidad
LDPE-Polietileno de baja densidad
Temperatura mín. de uso: -40°C
Temperatura de fundición: 120°C
Elongación: 500 %
Es el material que se emplea en la mayoría de nuestros productos: además de buenas propiedades químicas, presenta una alta resistencia al impacto, por su elasticidad y blandura.
En cuanto a la temperatura, se recomienda el empleo dentro del intervalo de -40° a +60°C.

HDPE
Polietileno de alta densidad

HDPE-Polietileno de alta densidad
Res. a la tracción: 31.300 KPa
Temperatura máx de uso: 110°C
Temperatura mín de uso: -100°C
Temperatura de fundición: 130°C
Posee una excelente resistencia química y, en comparación con el polietileno de baja densidad, presenta una mayor rigidez y soporta temperaturas más severas.

POLIPROPILENO
Este material se caracteriza por el alto grado de dureza y brillo superficial, la resistencia a la abrasión, la elevada rigidez y, generalmente, una excelente resistencia a los agentes químicos.
La temperatura de empleo puede alcanzar los 110°C.

POLIAMIDA
Estas resinas pertenecen a la categoría de los tecnopolímeros y poseen alta resistencia, dureza, rigidez y estabilidad dimensional, resistencia al desgaste y la fatiga y buena resistencia térmica.

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